"Durante años fui una buscadora incansable. Toqué las puertas de muchas escuelas espirituales, aprendí muchas técnicas y recorrí muchos caminos esperando encontrar 'la respuesta' que calmara la sed de mi espíritu. Creía que, si encontraba el método, escuela o técnica espiritual correcta, finalmente encontraría la paz.Pero en esa búsqueda frenética por diferentes países, me perdí a mí misma.
Descubrí que es posible estar lleno de información espiritual y, sin embargo, no darnos cuenta de que vivimos vacíos de Dios. Descubrí que buscamos afuera porque nos da miedo descubrir lo que encontraremos en el silencio.En el año 2015 comenzó el colapso. Dios mismo me llevó a un desierto personal, donde me detuvo sin opción, quitándome el pasaporte del mundo para otorgarme el pasaporte del Espíritu, y así mostrarme una verdad contundente: la mente debe rendirse para que el Espíritu Santo de Dios tome el gobierno. He caminado el desierto y hoy volví con los mapas que Dios te otorga para sacarte de ahí."Nadie puede darte lo que ya vive en tu interior."